CÓMO AÑADIR ROMANCE A TU HISTORIA NO ROMÁNTICA

¿Cuántas veces habremos leído historias no-románticas que se echan a perder en el momento en el que aparece el amor? ¿Cuántas veces se nos ha ido la mano escribiendo una historia de amor secundaria y ha terminado formando parte de la trama principal?

El romance mal escrito y mal planteado en las historias que no son de ese género están generando rechazo entre los lectores. El problema no reside en el romance en sí, sino en la forma en la que se presenta en la historia. No es malo que nuestro protagonista se enamore, o que tenga pareja, o que el amor de pronto cobre importancia en su vida. Lo malo es cuando ese amor eclipsa el resto de la trama, cuando nuestro protagonista olvida sus motivaciones y se pierde a sí mismo.

No hay reglas a la hora de escribir relaciones románticas entre dos personajes, pero es importante que pienses sobre ello mientras lo escribes: tiene que ser creíble, tiene que parecer real y tiene que añadir a tu historia de alguna forma.

romance

POR QUÉ AÑADIR ROMANCE A TU NOVELA NO ROMÁNTICA

¡Ojo! Que sea difícil no significa que no tenga por qué haber romance en tu novela. De hecho, tienes muchísimos motivos para añadirlo:

  • La mayoría de nosotros hemos tenido amoríos

El amor es un sentimiento que la mayoría de nosotros hemos experimentado, ya sea de forma platónica o romántica. Eliminarlo de la vida de los personajes no hará que la trama sea mejor. Si algo, la ausencia total de romance generará confusión y quitará realismo a la historia. Todos hemos hecho tonterías por amor, todos hemos sentido alguna vez ese cosquilleo en el estómago… Es algo que forma parte de nuestras vidas de alguna forma u otra, y por tanto, también debe formar parte de la vida de tus personajes.

  • No te impide crear personajes fuertes

Confundir el amor con la debilidad es un error. Los personajes que se enamoran no tienen por qué volverse débiles, tu protagonista no tiene que tirar por la borda todo lo que ha conseguido hasta el momento y olvidar por lo que estaba luchando solo porque se haya enamorado (a menos que se necesario para la trama o que tenga algo que ver con la historia); el romance tiene que tener el efecto contrario: recordarle a tu protagonista por qué está luchando, hacerlo más fuerte, más cercano.

  • Hacemos muchas cosas por amor

El amor es a veces el mayor factor motivante en nuestras acciones. Uno hace por amor cosas que no hace de ninguna otra forma. El amor nos mueve, y puede mover a tus personajes de formas que nunca pensaron (por ejemplo, enfrentándose a sus miedos). Tendemos a hacer muchas cosas en nombre del amor, y aunque muchas de ellas sean absurdas, puedes jugar también con ello.

  • Las relaciones son importantes

Explorar las relaciones románticas o platónicas con otros puede ser importante en tu novela. Como personas, tendemos a preocuparnos y querer a nuestra familia, amigos, compañeros, etc. Puede ser una parte natural de nuestras vidas, así que no es una mala idea explorarlas.


CÓMO INTRODUCIR ROMANCE EN TU HISTORIA NO ROMÁNTICA

Ahora que ya sabes que el romance no resta sino que suma a tu historia, quieres introducirlo en tu novela no-romántica. ¿Cómo hacerlo para que no genere rechazo en el lector?

  • Construye a tus personajes por separado

Cada personaje debe ser alguien fuera de la relación en la que están. Dos personajes pueden enamorarse, pero tienen que ser más que esa relación. Explora quiénes son de forma separada y qué les hace diferentes o similares. Necesitas que tus personajes sean capaces de hacer cosas por su cuenta.

¿Qué les hizo/hace juntarse? ¿Qué se aportan el uno al otro como personas? ¿Es solo una atracción física que se ha desarrollado en sentimientos? ¿Su relación los hace más fuertes, más débiles?

  • No hagas del romance el foco principal

Tu trama ha de ser más importante que la historia romántica, aunque vayan de la mano. El romance tiene que sumar a tu historia, no restarle. Tiene que ayudar a tu trama principal a llegar hasta el desenlace. Puede ser una parte fundamental de tu novela, pero recuerda que estás escribiendo sobre otro género y que el lector tiene que tenerlo claro. Tómate tu tiempo para pensar qué significa esa relación para tu historia.

¿Qué más está sucediendo, a la par que el romance de tu protagonista? ¿Afecta a tu historia o es algo que sucede al margen de ella?

  • Existe el “demasiado romance”

Tus lectores no quieren leer un libro en el que los personajes principales estén constantemente mirándose el uno al otro y diciéndole a la gente cuán enamorados están. Para eso, ya tienen las novelas románticas. Tu historia tiene una trama independiente a esta historia de amor, y el romance nunca debe eclipsar la evolución de los personajes o destruirlos cuando la trama está avanzando. Está bien meter escenas románticas, haz que tu protagonista hable con sus amigos sobre esa persona, pero que eso no les haga olvidar dónde está y lo que tiene que hacer.

  • El romance entre los personajes debe añadir algo a tu historia

El romance debe revelar algo sobre tus personajes y hacer que los lectores empaticen más con ellos. Los lectores tienen que darse cuenta de la contribución que hace a la historia, así que debe ser algo que merezca la pena leer y escribir. Si la historia de amor se siente antinatural, los lectores pueden pensar que era innecesaria y pueden sentirse desconectados de tus personajes y la historia.

  • Adecua el romance a tu historia

Depende el tipo de historia que estés escribiendo, el romance deberá ser de una forma u otra. Por ejemplo, en una novela distópica, lo lógico será que tu protagonista decida centrarse en los sentimientos que tiene por otra persona cuando no tenga que estar constantemente luchando por su vida.

  • ¡Cuidado con los triángulos amorosos!

Quieres introducir un triángulo amoroso en tu historia, bien. ¡Ten cuidado! Los triángulos amorosos pueden ser emocionantes, pero se vuelven absurdos cuando uno es capaz de ver con claridad cuál es la mejor opción de las dos. Debes tener tanto problema decidiendo como tu protagonista. Haz que la decisión sea difícil.

Ejemplo: “Los Juegos del Hambre” lo hace muy bien, porque tanto Peeta como Gale son buenas opciones para Katniss y ambos representan diferentes cosas. Su relación con ambos no hace que Katniss sea menos fuerte como personaje. “Memorias de Idhún” es otro ejemplo, Jack y Kirtash son totalmente diferentes, pero cada uno aporta algo a Victoria que el otro no puede.


COMO HACER QUE DOS PERSONAJES TENGAN QUÍMICA Y SU RELACIÓN SEA INTERESANTE

La química surge cuando dos personajes tienen una conexión o atracción fuerte, auténtica y natural. Es un término que se usa normalmente para personajes que están relacionadas de forma romántica, ya que suele conllevar tensión sexual, pero también es posible aplicarlo a amores platónicos; pueden tener química pero no necesariamente terminar juntos o tener algo físico.

Características para que los personajes tengan química:

  1. Atracción: No tiene por qué tener connotaciones sexuales. La atracción significa que los personajes gravitan de forma natural el uno junto al otro y están atraídas por la mera existencia del otro.
  2. Complementación: Este tipo de personajes se complementan el uno al otro. Ambos son uno por sí mismos (y han de ser desarrollados de esta forma), pero cuando están juntos crean una especie de nueva fuerza. Trabajan bien juntos y los lectores lo notan. Todo el mundo se refiere a ellos en plural porque siempre están juntos y cuando lo están, parecen más completos y equilibrados que con otras personas.
  3. Conexión: Algo conecta a estos dos personajes. Son de esos que les hace falta mirarse para entenderse, o que terminan las frases el uno del otro. Puede ser porque comparten una historia pasada, viven cerca el uno del otro, tienen un hobbie similar, trabajan en el mismo lugar, ambos van al mismo colegio, o porque siempre terminan en el mismo lugar a la misma hora. 
  4. Tensión sexual: Suele aparecer cuando los personajes van a estar envueltos de forma romántica, pero no tiene por qué independientemente de que haya tensión sexual.
  5. Autenticidad: Cuando dos personajes tienen química, sus interacciones son naturales y auténticas. Esto es difícil de llevar a cabo porque es una de esas cosas que simplemente ocurre cuando escribes.
  6. Reacción: Se le llama química por algo. Piensa en los personajes como elementos. Juntando los elementos correctos creas una reacción. Estos personajes necesitan juntarse y crear algo nuevo.
  7. La fórmula secreta: Si bien hay características para crear química entre dos personajes, todo depende de los personajes en sí y de cómo los escribes. No hay una ecuación exacta para crear química y que siempre sea exitosa. A veces la química entre dos personajes sale de forma natural, sin la intención del autor.

 

En resumen, no añadas ni quites algo a tu historia solo porque creas que es muy común. Tú eres quien manda en tu historia, y aunque tienes que complacer a tus lectores de una forma u otra, no debes condicionar todo tu trabajo a su opinión.

Fuentes: Kris Noel; fictionwritingtips; nimblesnotebook; escribiendoruido

Traducción: escribiendoruido

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