LA PERSONALIDAD DE TU PERSONAJE

A veces, nos olvidamos de que nuestros personajes son personas, creadas por nosotros mismos, sí, pero personas al fin y al cabo. Y precisamente por eso, son tan complejos y contradictorios como nosotros mismos.

Un error muy común a la hora de crear un personaje (sobre todo si no es el principal) es dejar que un solo adjetivo lo catalogue, incluso si es su rasgo más característico. Los personajes son el conjunto de una serie de características. Y lo que las engloba, lo que hace que el personaje sea real y que el lector empatice con él es la personalidad.

personalidad

 

Sabes su nombre, su edad, su raza, su sexualidad, su altura, su peso, el color de sus ojos, los nombres de sus padres… ¿Pero sabes cómo actuaría en una situación determinada? ¿Sabes lo que haría o lo que diría? ¿Sabes qué decisión tomaría en un momento crucial?

 

 

La personalidad es la parte más importante de tu personaje y la conforman un número determinado de características:

 

RASGOS

¿Cómo es tu personaje? Elige al menos diez rasgos para tu personaje. Busca positivos y negativos, e intenta que el personaje tenga un equilibrio entre ellos (es decir, más o menos la misma cantidad de virtudes que de defectos). Busca, además, una característica que realmente impacte en cómo interactúa con el resto. Recuerda que una etiqueta no determina al personaje, solo ayuda a definirlo mejor. Hay rasgos que tienen más peso que otros y es factible explotarlos, pero sin que ello implique que no aparezca el resto.

Busca una escala de grises. ¿Qué significa esto? Que no caigas en el error de que todos los rasgos de tu personaje han de ser o buenos o malos. La gente es compleja. Llena de contradicciones. Es un error pensar que todos los rasgos de un personaje tienen que ir de la mano. Mientras más contradicciones presente el personaje, más realista y menos plano será.

Ejemplo: Tu personaje puede ser controlador, agresivo y vanidoso y al mismo tiempo ser generoso, sensible y hablar con suavidad. Los educados, amables y tímidos también pueden ser malvados, narcisistas y mentirosos.

 

CREENCIAS

¿Qué cree tu personaje? Las creencias no se limitan a la religión, sino al mundo que le rodea. Son los pensamientos o ideas que tiene tu personaje sobre la sociedad, los demás o incluso sobre sí mismo. Las creencias son muy subjetivas, por lo que puede tenerlas incluso sin pruebas o evidencias, sean verdad o mentira. Pueden estar influenciadas por su familia, amigos o haberlas desarrollado por sí mismo. Y pueden contradecirse con sus rasgos u otras características, lo que le añade complejidad al personaje.

“You only see as far as you think” es la frase perfecta para este tema y una traducción aproximada sería “Solo ves lo que crees/piensas” y así les ocurre a tus personajes, no ven nada que no crean posible.

Ejemplo: Tu personaje cree que no existen buenas acciones desinteresadas porque él actúa para conseguir algo a cambio.

Ejemplo: Tu personaje cree que es una persona ambiciosa y responsable cuando en realidad es perezosa e irresponsable. Puede creer que todos los hombres buscan sexo de una noche pero tener muchos amigos que tienen pareja estable.

 

VALORES

¿Qué le importa a tu personaje? Elige mínimo dos valores para tu personaje y decide cuál de ellos es el principal. Estos estarán normalmente influenciados por otros aspectos de su vida como las creencias o sus rasgos, aunque se contradigan. Tenerlos te ayudará a saber cómo actuaría tu personaje en una situación concreta.

Ejemplo: Tu personaje valora por encima de cualquier cosa la justicia y la familia, y en la historia, su hermano menor le cuenta que ha robado 800€ de la cartera de su profesor. ¿Qué hará? ¿Delatará a su hermano o le dejará quedarse con el dinero? ¿Justicia o familia?

En este caso, es imprescindible saber cuál tiene más peso de los dos. Recuerda que, sea cual sea su decisión, se enfrenta a una situación en la que tiene que decantarse por uno de sus valores, así que se sentirá culpable o frustrado por traicionar su otro valor.

Ejemplo: Tu personaje puede valorar el respeto; puede darle rabia la gente que no llama a la puerta antes de entrar o que deja los platos sin fregar para que lo haga el resto. Sin embargo, él se pasa dos horas en la ducha mientras el resto espera.

 

MOTIVACIONES

¿Qué quiere tu personaje? Puede ser algo abstracto o algo tangible. Lo ideal es que elijas al menos un deseo abstracto. Las motivaciones pueden contradecirse incluso con otras motivaciones, haciendo que sea interesante adivinar cuál tiene más importancia. Las motivaciones pueden ser a largo o a corto plazo. Todos tenemos deseos, los realicemos o no. En manos de tu personaje está el hacerlos o no realidad.

Puedes escribir que tu personaje no sabe lo que quiere, quizá porque está en una etapa confusa o porque la vida le ha dado un revés que le ha descolocado. Pero aunque tu personaje no sepa qué quiere, tú, como escritor/a deberías saberlo.

Ejemplo: Tu personaje puede querer ser una buena persona, pero ser egoísta, manipulador y narcisista.

Ejemplo: Tu personaje quiere ser famoso, pero al mismo tiempo tener la misma relación que tiene actualmente con su pareja y familia.

 

SENTIMIENTOS A LARGO PLAZO

¿Qué siente tu personaje? Seguro que lo sabrás a medida que transcurra la historia y vayan despertando en él ciertas sensaciones de acuerdo a las situaciones que se le plantean. Pero no son esas emociones nacidos de un momento concreto a los que me refiero. Son sentimientos que han estado durante la mayoría de su vida y que de alguna forma se han quedado ancladas en su personalidad (aunque a medida que transcurra la historia vayan cambiando o evolucionando). Estos pueden ser sentimientos naturales o provocados por circunstancias que hayan ocurrido en la vida de tu personaje.

Ejemplo: Tu personaje es solitario por naturaleza, aunque sus padres y sus hermanos siempre hayan sido muy cariñosos con él.

Ejemplo: Tu personaje es por lo general alegre porque después de tener una mala infancia, empezó a intentar ver el lado bueno de las cosas.

 

 

IMAGEN PROPIA

¿Qué piensa tu personaje de sí mismo? ¿Cómo tiene el autoestima? Elige si para tu personaje tiene más peso los defectos que tiene o sus virtudes. Este punto es importante para adentrarte en las profundidades de tu personaje. No afecta al plano exterior (es decir, a cómo se relaciona con el resto o cómo le perciben los demás), pero te ayuda a tener una visión más íntima de él. El cómo se ven a sí mismos puede corresponderse o no con la realidad; y puede contradecirse también con otros aspectos de su vida.

Ejemplo: Tu personaje piensa que es una persona horrible, aunque en realidad es considerada, está dispuesta a ayudar y es generosa.

Ejemplo: Tu personaje tiene la autoestima alta pero siempre está deprimido y es muy negativo.

 

COMPORTAMIENTO

¿Cómo le enseño al lector todo lo que sé de mi personaje? Con su comportamiento, con la forma de actuar del personaje. Esta es la característica más importante y la que más en cuenta tienes que tener a la hora de escribir, porque es la única en la que le puedes mostrar al lector cómo es tu personaje. El lector tiene que saber todo lo que tú sabes (sus rasgos, sus creencias, sus valores, etc) a través de su comportamiento. Show VS Tell (Mostrar VS Contar). ¿Vas a ponerle al lector una lista de adjetivos cuando hables de tu personaje o vas a enseñarle cómo es?

En función de todo lo que sabes, ¿cómo actúa tu personaje? Su comportamiento ha de ser consecuente con el resto de características de su personalidad, ha de tener sentido, aunque eso no quiere decir que tenga que ser previsible. Sin embargo, se pueden hacer excepciones. El comportamiento da mucho juego a la hora de narrar, porque los personajes (como las personas) muchas veces intentan disimular su personalidad con máscaras o corazas. Por lo que su comportamiento no siempre va de la mano con el resto de características.

Escribir en primera persona o con un narrador equisciente (es decir, tercera persona limitada a un solo personaje) permite explorar todas estas características, haciendo que el lector conozca las verdaderas aunque el/la protagonista diga o haga lo contrario. Sin embargo, el resto de personajes serán un misterio para el lector, aunque no deberá serlo para el escritor ;)

Ejemplo: Tu personaje ve a su ex besándose con otro y dice que no le importa, pero siente cómo el corazón se le hace pedazos.

Ejemplo: Tienes dos personajes con el rasgo “irascible”, y cada uno actúa de forma diferente cuando se enfadan: uno de ellos calla y pide que le dejen solo y el otro se vuelve verbalmente agresivo.

Ejemplo: Tu personaje es bondadoso, muéstraselo al lector contando cómo da dinero al vagabundo que está fuera del supermercado o cómo ayuda a una señora a coger las bolsas y llevárselas hasta el coche.

Ejemplo: A tu personaje no le gustan las mentiras pero se ve forzado a decir una, cuando lo hace, habla con más claridad de la normal, como si lo tuviera preparado.

Ejemplo: Tu personaje es sensible y cariñosa, pero actúa como si fuera una chica mala para mantener a la gente alejada de ella porque le rompieron el corazón y tiene miedo de que vuelvan a hacerle daño.

 

 

Estas son las características de mayor importancia en la personalidad de tu personaje, pero existen muchas otras que las complementan y que deberán ser rellenadas una vez tengas las anteriores claras:

CONDUCTA

La conducta es el comportamiento habitual o general. A largo plazo, por decirlo de alguna forma.

Ejemplo: Tu personaje es bastante callado (conducta), pero cuando alguien hace algún comentario racista, no puede evitar contestar (comportamiento).

 

EXPRESIÓN CORPORAL

Muchas veces la expresión corporal dice más de un personaje que sus propias palabras y nos ayuda a averiguar la personalidad del personaje.

Ejemplo: Tu personaje dice ser un valiente, pero cuando aparece un monstruo se encoge sobre sí mismo y aprieta los labios y los puños, como si se esforzara por no gritar.

Ejemplo: Tu personaje arrastra los pies al andar y tiene los hombros caídos, lo que indica que es perezoso o está desanimado.

 

FORMA DE HABLAR

Palabras que tu personaje utilice con frecuencia, si habla con claridad o tartamudea, qué tipo de gramática usa, si se repite mucho, etc.

Ejemplo: Tu personaje se crió en la calle, pero se esforzó para tener mucho vocabulario y utiliza un lenguaje tan exquisito que todos los demás creen que se crió en una familia de clase alta o que ha tenido una educación espectacular.

 

HOBBIES

¿Qué le gusta hacer en su tiempo libre? Puede parecer que no, pero los hobbies ayudan a determinan la personalidad de tu personaje porque se corresponden, por lo general, con ella. Y, si no lo hacen, te ayuda a crear una subtrama interesante.

Ejemplo: Tu personaje es competitivo, por lo que es más probable que uno de sus hobbies sea practicar algún deporte.

Ejemplo: A tu personaje le gusta leer, por lo que valorará más el silencio.

Ejemplo: Tu personaje va a clases de teatro, aunque le da pavor hablar en público.

 

PECULIARIDADES

Comportamientos únicos en tu personaje. Manías, rituales, rarezas, lo que se te ocurra. Estas peculiaridades añaden profundidad a tu personaje y hace que resulte más cercano para el lector. Y pueden tener explicación… o no.

Ejemplo: Tu personaje, nada más levantarse, revisa bajo la cama. Lo hace porque de pequeña su gato siempre se escondía ahí debajo.

Ejemplo: Tu personaje hace listas para todo. Y aunque tiene una brillante memoria, si no pone las cosas en sus listas, se le olvidan.

 

GUSTOS

¿Qué le gusta y qué odia tu personaje? Suele estar conectado con el resto de su personalidad, aunque como ya vamos viendo, muchas veces es más interesante que se contradiga con otros puntos.

Ejemplo: A tu personaje le gusta hacer los deberes del resto, probablemente porque busca su aprecio.

Ejemplo: Tu personaje es poco honesto pero odia a los mentirosos.

 

PASADO

¿De dónde viene? ¿Cómo era? ¿Por qué es como es? Es imprescindible escribir la historia pasada de tu personaje. No es necesario narrarla, sino conocer los eventos claves que influencian a tu personaje a que sea como es. Incluso es interesante escribir ciertas escenas claves de su vida para poder detallarlas mejor a lo largo de la historia.

No todo lo que rodea la personalidad del personaje tiene que estar justificado, pero la mayoría de las veces, todo tiene un por qué. Conocer el pasado del personaje es una buena forma de averiguar sus por qués. Aunque no te obsesiones: hay cosas que no tienen explicación, hay veces que somos así porque sí.

Ejemplo: Tu personaje es desconfiado porque sus padres le mentían mucho cuando era pequeño (quizá no eran sus padres, sino sus tíos, y quizá llevaban años separados pero fingían ser una familia feliz creyendo que así no le harían sufrir).

Ejemplo: Tu personaje se esfuerza por complacer a los demás porque nunca consiguió la aprobación de su padre, el que siempre veía solo sus cosas malas.

 

 

Recuerda que los personajes son personas. Y si las personas somos complejas, mientras más complejos sean los personajes más reales parecerán. Generalmente, todo sobre un personaje debe conectar, pero hasta dos gemelos criados en la misma familia y en las mismas circunstancias tienen personalidades diferentes. Tendrán rasgos diferentes, creencias diferentes. Quizá alguno de ellos vio una película que le dejó huella y cambió su vida para siempre… o quizá no.

Mantén el misterio de tus personajes durante un tiempo; si le das al lector toda la información de golpe o en los primeros capítulos, el personaje será muy predecible y dejará de tener interés. Encuentra el equilibrio entre contar lo suficiente como para que el lector empatice y se interese por tu personaje pero no demasiado como para que se aburra de él.

 

 

Conoce a tu personaje, y no solo al protagonista o a los personajes principales. Conócelos a todos, hasta a los secundarios. Aunque luego no vayas a usar la mayoría de la información que tienes sobre ellos, harás que cuando aparezcan causen un gran efecto y generen misterio.

Fuentes: thecharacterchick ; escribiendoruido

Traducción: escribiendoruido

¿No sabes por dónde empezar a conocer a tu personaje? Prueba con este cuestionario ;)
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2 comentarios en “LA PERSONALIDAD DE TU PERSONAJE

  1. Cristina Hermosa dijo:

    Hola!
    Otra entrada tuya más que me encanta! Espero poner en práctica está también. Creo que me va a servir de mucho para crear de manera más redonda los personajes. Además, siempre había sentido que fallaba un poco en que los personajes actuasen de la manera adecuada según sus vivencias y su personalidad. Quizás con esto mejoré en ese aspecto y así no me sentiré como si fuese andando por arenas movedizas.
    Gracias por tu post.
    Un saludo!

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    • Dalila Cabrera dijo:

      ¡Gracias a ti por tu comentario! <3

      Yo también suelo tener problemas con este tipo de cosas porque los personajes terminan adoptando parte de mi personalidad y eclipsa la suya propia, pero desde que puse en práctica lo que pone en el post, la verdad es que están más definidos^^

      Espero que te ayude entonces. ¡Un beso!

      Le gusta a 1 persona

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